Alfred Briquet tenía 92 años cuando murió en México. Apenas a unas calles de lo que hoy es el Museo Nacional de Arte. Habían pasado más de 50 años desde que el francés llegara a este país para cumplir con la comisión de retratar el recién inaugurado Ferrocarril Mexicano que viajaba de la capital del país a Veracruz.

Años atrás había abierto un estudio fotográfico en París, que no tuvo mucho éxito y al final le llevó a la bancarrota, razón por la que quizá tuvo que salir de su patria.

Así lo narra Grégory Leroy, curador de la exposición titulada Alfred Briquet 1833-1926, que reúne algunas de las imágenes más antiguas tomadas por el artista, las cuales datan de 1872 y 1873, y algunas otras que reimprimió alrededor de 1910 para venderlas como postales.

Las imágenes, acompañadas de las de algunos de sus contemporáneos, dan cuenta de cómo en poco más de siglo y medio la Ciudad de México sufrió una transformación impresionante. De ser un lugar con un señalado ambiente rural a fines del siglo XIX, donde la población era escasa y con marcados rasgos campesinos, devino en una ciudad moderna a principios del siglo XX.

Considerado por la historia como de los primeros fotógrafos comerciales, Briquet es autor de imágenes a través de las que podemos darnos una idea de cómo eran esos paisajes finiseculares de México, en donde de manera abrupta irrumpió ese gran invento de las comunicaciones que fue el ferrocarril. Además de registrar la maravilla de este medio, el fotógrafo aprovechó cada viaje para captar el entorno que sus ojos descubrían.

Las imágenes de esa aventura también forman parte de la presente exposición en las que el público podrá llenarse de nostalgia ante las fotografías en blanco y negro que nos muestran a un México preparándose para entrar a la modernidad.

Grégory Leroy | Photographies de collection – www.gregoryleroy.fr

Considerado el fotógrafo “oficialista del progreso y la modernidad porfirista”, periodo de la historia de México situado entre 1876 y 1911, Alfred Briquet realizó la mayor parte de su trabajo en nuestro país con sus estudios sobre el puerto de Veracruz en 1880 para la compañía francesa de barcos de vapor la Compagnie Maritime Transatlantique; además de realizar series de álbumes conmemorativos como Visitas Mexicanas entre 1880 y 1895.

En esta selección, Briquet también nos muestra su gusto por los tipos mexicanos, que a diferencia de sus contemporáneos que realizaban estas imágenes en el estudio, él tomaba in situ aprovechando los viajes realizados durante el registro de las líneas del ferrocarril.

La muestra reúne piezas de gran valor entre ellas un daguerrotipo que data de 1851, la obra más antigua; y una de las primeras fotografías tomadas a Porfirio Díaz en el año 1867 por François Aubert. También pueden admirarse dos fotos, las únicas reproducciones en el mundo que se conocen, tomadas por un fotógrafo francés que acompañó al ejército de Maximiliano. Las imágenes registran el mismo sitio pero con títulos diferentes: Paso del macho y Paso del Diablo.

La exposición reúne un total de 38 fotografías tomadas por Briquet, como la Catedral de Guadalupe (1872), Tlachiquero. Chupando el pulque (1896) y México. Palacio Nacional (1890), todas de la serie Vistas de México; así como 32 imágenes de sus contemporáneos y compatriotas como Désiré Charnay, Henry Riffault y Auguste Mérille, entre otros.

Presente en las salas del Museo Nacional de Arte, la exposición forma parte de las cientos de imágenes que inundarán la ciudad de octubre a diciembre, como parte del Festival FotoMéxico 2017, el encuentro fotográfico más importante del país que reúne, en esta ocasión, el trabajo de más de 600 artistas distribuidos en más de 140 exposiciones.

ALFRED BRIQUET 1833-1926. Museo Nacional de Arte, Tacuba 8, Centro Histórico. Martes a domingo, 10:00 a 18:00 horas. Admisión $60; domingo, entrada gratuita. (CENTRO)

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