El miércoles 8 de marzo se conmemoró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Esta fecha, que se celebra en muchos países, se refiere a las mujeres como artífices de la historia y hunde sus raíces en la lucha plurisecular de la mujer por participar en la sociedad en pie de igualdad con el hombre. Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas, religiosas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de 90 años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

Para el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Museo Memoria y Tolerancia llevó a cabo en sus instalaciones una serie de actividades encaminadas a reflexionar sobre los avances logrados, pedir más cambios y celebrar la valentía de las mujeres, piezas clave en la historia.

Las actividades contemplaron un conversatorio con perspectiva interseccional, donde el tema central fue la discriminación en el trabajo en distintas vertientes: a mujeres con discapacidad, a cargo de Mariana Díaz Figueroa; a las mujeres transexuales, por Jessica Marjane Durán; a las mujeres indígenas, a cargo de Nelsy Marisela Ku Chay; y en el trabajo doméstico, por Marcelina Bautista. Todas ellas activistas especializadas en el tema.

Se llevó a cabo la presentación del libro de artista 21,000 princesas, de Lola Horner y Ave Barrera, texto de denuncia acerca del preocupante problema de los feminicidios en México; una mesa de debate en el que se dialogó sobre el empoderamiento de las mujeres a través de la participación política, la cultura y el medio ambiente al que acudieron las académicas Georgina Cárdenas Acosta, Tatiana Lariza Romero Fonseca, Nancy Correa Grande y Yazmín S. Pérez Haro.

Las actividades finalizaron con la proyección de las películas The Gabby Douglas Story, de Gregg Champion; y Betty and Coretta, de Yves Simoneau.

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