En los inicios de la Revolución Mexicana, decepcionado de la causa maderista, el líder Domingo Ortiz imaginó la unificación del reino mixteco, desde Pinotepa de Don Luis y Huazolotitlán, en la costa, hasta Yanhuitlán y Coixtlahuaca, en la Mixteca Alta.

Este es uno de los episodios que narran la singularidad de la lucha revolucionaria en el territorio llamado ñuu savi -el pueblo de la lluvia-, y que pueden evocarse a través de esta muestra fotográfica. Se trata de 24 imágenes de las condiciones de vida de las comunidades ñuu savi -hace más de un siglo, en las postrimerías del Porfiriato-, hasta la participación de diversos líderes locales dentro de las distintas facciones revolucionarias. Nada más elocuente que comparar las imágenes de las prósperas haciendas con la vida en los pueblos, para comprender las asimetrías sociales.

Aunque la mayor parte de la tierra seguía siendo comunal, explica el curador Francisco López Bárcenas, lo mismo en la Mixteca de Oaxaca, que en la de Puebla y Guerrero, importantes haciendas y ranchos impactaban en la economía regional y en la organización política, repercutiendo en la división de clases sociales.

El incumplimiento del Plan de San Luis Potosí por Francisco I. Madero -que prometía devolver las tierras de las cuales habían sido despojados de manera arbitraria- fue el leit motiv de las sucesivas rebeliones que se dieron por todo el territorio ñuu savi, a fin de recuperar los títulos de las tierras que les habían sido arrebatadas por hacendados.

“De momento la Revolución no les trajo mayor beneficio social y económico a los pueblos de La Montaña; tuvieron que esperar hasta el gobierno de Lázaro Cárdenas para que se diera el reparto agrario y un poco de justicia social, por la que tanto lucharon y muchos ofrendaron sus vidas”, señaló el curador.

Coordinación Nacional de Antropología, avenida San Jerónimo 880, San Jerónimo Lídice. Lunes a viernes, 9:00 a 18:00 horas. (SUR)

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