Las preguntas

La obra Testosterona se formula varias preguntas: en el mundo en el que vivimos, con sus organizaciones piramidales, ¿qué características necesita una persona para acceder a los niveles de poder? ¿Es la eficacia laboral suficiente o también importa tener una cantidad considerable de testosterona?

Planteamientos relevantes porque entre los directores de empresas y los presidentes de instituciones públicas, sólo el 8% corresponde al sexo femenino. Eso en un mundo donde, desde 1994, el 51% de las graduadas de universidades son mujeres y donde ellas alcanzan un promedio de calificaciones más alto que los hombres.

Entonces ¿qué les falta a las damas para alcanzar los puestos jerárquicos de los periódicos, de las empresas y de las naciones? ¿Aptitud de liderazgo? ¿Capacidad para tomar grandes decisiones? ¿Acaso les sobran ciertas cualidades como empatía, discreción o la voluntad para crear sinergias horizontales?

Otras cuestiones que señala esta puesta en escena son: ¿los hombres producen más testosterona que las mujeres? ¿Son ciertos los nuevos descubrimientos que indican que no, que ambos sexos, potencialmente, pueden segregarla en igual cantidad?

Conforme las interrogantes surgen, también brotan las respuestas a lo largo de esta trama que, aunque en ocasiones parezca inquietante, a menudo desemboca en la carcajada.

La historia

Al ser diagnosticado con una enfermedad grave, el director de un periódico de gran influencia debe nombrar a su sucesor en un par de días. Sus candidatos son Beteta (su compañero en las guerras latinoamericanas y actual subdirector de la edición impresa) y Alex (su alumna en la universidad, su asistente durante una década y actual subdirectora de la edición digital).

Beteta, rápido y agresivo, emplea métodos no convencionales para conseguir sus noticias. En cambio, Alex es experta en crear sinergias horizontales y cadenas de cooperación. Él peca de exceso de audacia y ella, de precaución. 

¿Quién se quedará con la dirección del periódico? Todo se resuelve en 24 horas turbulentas, durante las cuales la testosterona explota y cambia los destinos de los personajes.

Los artistas

Esta obra, de la autoría de Sabina Berman, ha sido montada en más de ocho países, gozando de temporadas largas en España y Argentina.

Su vigencia parece crecer con los años, mientras prospera el movimiento cultural hacia la igualdad de géneros y se alza el telón sobre los vergonzosos secretos que mantenían empequeñecidas a las mujeres.

Ahora, dirigida por Ana Francis Mor, famosa como cabaretera (una de las Reinas Chulas), adquiere un humor desenfadado y una ligereza engañosa: lo que nos hace reír durante el transcurso de hora y media, al final será lo que nos deje pensando…

Iluminan el escenario dos actores eléctricos: Enrique Arreola, a quien vimos brillar en el protagónico del montaje reciente de Zoot Suit, y la incomparable Cecilia Suárez, una de las más destacadas actrices nacionales, en su momento de mejor y más guapa madurez. Esta es una producción de Isabelle Tardan. 

Testosterona. Teatro El Granero, Centro Cultural del Bosque, Paseo de la Reforma y Campo Marte s/n, Chapultepec-Polanco. Jueves y viernes 20:00; sábado 17:30 y 20:00; domingo 18:00 horas. Loc. $150, descuento a estudiantes, maestros e Inapam; jueves de teatro $30. Hasta el 25 de febrero.

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