Todos los peces de la tierra es un monologo a dos voces, a cargo de dos talentosas actrices: Gina Martí y Adriana Montes de Oca.

Mediante una perfecta narración e interpretación, ambas cuentan la historia de Marina, una pequeña niña sirena que vive en tierra con grandes y locos sueños y que día con día es despertada por la voz de su conciencia en punto de las 11:11 para pedir un deseo.

Esta joya le apuesta a la escenografía minimalista, -sólo cuenta con un columpio suspendido a un metro de altura-; sin embargo, no necesita más para conmover y explotar las emociones de quien la vea.

Ve y sumérgete en esta historia, y en el mar de emociones, que es Todos los peces de la tierra; una obra digna de ser vista, y ovacionada, que reanuda temporada por tercera vez.

En entrevista, Adriana Montes de Oca y Gina Martí (quien creó esta historia junto a Bárbara Perrín) nos contaron sobre su trabajo en esta puesta en escena.

Todos los peces de la tierra es una obra que te toca el corazón y el alma. A ustedes, ¿Cómo las ha tocado esta obra?

Gina: Personalmente es un retote. El tocar puertas cuando no tienes un nombre y el que la gente crea en ti es una de las cosas más difíciles. Cuando nadie cree en ti, tienes que creer en ti mismo; por ese lado fue bastante duro.

Por el lado de la actuación, cada función es un chorro de aprendizaje… es un texto muy rico. Bárbara Perrín es un talento muy joven y muy sensible que nos pone a prueba con nuevas cosas, nunca hay el: “ya la tuve, ya la tengo”; siempre hay donde rascarle. Y bueno, estuvimos bajo la dirección de Alejandro Ricaño, otro joven talento vertiginoso que nos pone en jaque.

Ha sido un proceso muy sabroso, no tanto en el montaje sino en cada función; el cómo descubrimos cosas nuevas y cómo vamos acoplando a este ser tan complejo que conformamos las dos.

Adriana: Desde el principio que Gina me invitó al casting y leí el texto, me enamoré. Es un texto que te atrapa enseguida, que tiene para jugar y que tiene un lado muy cómico, y aunque puede ser una obra en donde llores mucho, también tiene un lado divertido. Es un texto muy rico para trabajar como actriz.

Los procesos de ensayo con Gina fueron increíbles, la dirección de Ricaño, igual, es un director que te permite jugar mucho, proponer… el proceso fue muy gozoso. Y como dice Gina, cada función son unos nervios de: ‘¡Qué va a pasar, ah, encontré esta parte!’ Y cada función vamos encontrando y rascando y diciendo: ‘¡Hay más!’ En esta segunda temporada como que cayeron otras cosas que en la primera no.

 

¿Cómo sienten que cambió la obra en esta nueva temporada?

G: Reposó estos mesesitos, y como la gelatina bien hecha, cuajó. ¡Hay gente que ha regresado por cuarta vez! El teatro es siempre distinto ¿no? Y ellos dicen: “Es que la veo diferente; ahora le agarré esto y lo otro!”. Les agradecemos mucho; no se aburren y regresan.

 

Gina, ¿Por qué una profesión como la actuación, o cualquier otro arte, resulta tan difícil en México?

G: Se le exige mucho al creativo y no se le da apoyo; o se le corta el apoyo y el actor o el gestor o cualquier persona que compone un fenómeno escénico, plástico o cualquier tipo de arte, necesita prepararse constantemente y para ello necesita pagar cursos, y eso es lana. Es un círculo vicioso bastante intrincado. Que haya buenos actores y buenos productos en México es casi un milagro.

 

Esta es una obra en la que los deseos y los sueños son el principal motivo para vivir; Gina y Adriana ¿cuáles son los suyos?

A: Para mí es un sueño hacer un proyecto así. Desde hace muchos años quería trabajar con Ricaño; es un director que admiro desde hace mucho, he visto sus obras cuatro veces y trabajar con él es un sueño. Tener un proyecto tan bonito, tan completo, que te lleves bien con tu compañera; un texto así de interesante, de profundo y conmovedor…

G: Esta es la primera obra que gesto desde cero. Es un texto hecho por encargo y pues vendí mi coche, produje la obra, junté un equipo… A eso me refiero con que crean en ti, porque no es lo mismo hacer un casting -si es que te enteras del casting-, y que te recluten; a: “Hola, soy Gina Martí director de mis sueños, dramaturgo de mis sueños, equipo de mis sueños… tómenme en serio, vamos a hacer cosas padres, tengo una historia que contar”. A eso me refiero, es difícil.

Ahora toco la puerta de un teatro y ¡se me abren diez! Pero hace un año, eso no pasaba y la primera persona que estuvo conmigo desde el principio fue Bárbara Perrín y yo le agradezco.

Todos los peces de la tierra reanuda temporada este 24 de enero en La Teatrería (estará únicamente diez miércoles).

Entérate de descuentos en sus redes sociales @TodosLosPeces en Twitter, @todoslospecesdelatierra en Instagram y Facebook.

TODOS LOS PECES DE LA TIERRA, de Bárbara Perrín. Dir. Alejandro Ricaño. Con Gina Martí y Adriana Montes de Oca. Una llamada telefónica con la peor noticia del mundo parte en dos la vida de Marina: papá se ha perdido en el mar. Ella irá a buscarlo. ¿Hasta cuándo es correcto abandonar toda esperanza? La Teatrería, Sala B. Tabasco 152, Roma Norte. Miércoles 20:30 horas. Boletos en taquilla o en www.lateatreria.com Hasta marzo.

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